Nala, llegaste a nuestras vidas bien jovencitos, iniciando nuestra relación en la convivencia, sin experiencia en nada y fuiste para nosotros nuestra gran alegría. Fuiste como una hija, una parte muy importante en nuestra vida, un corazón más de nuestra familia. Aún recuerdo como si fuera ayer
cómo te achuchábamos, como dormías con nosotros en medio de la cama, en el sofá, nuestros paseos diarios por la montaña, como te bañabas en cualquier lugar donde había agua, como hacías la croqueta en el césped, el amor que nos dabas, lo buena que has sido siempre, la compañía ... Podría tirarme horas describiendo todo lo bueno que nos hacías sentir. Has sido la mejor perra que podríamos tener y nos lo has dado todo. No sabes el vacío que nos has dejado y lo que te echamos de menos. Sólo espero que allá donde estés seas feliz y que algún día nos podamos reencontrar. Solo puedo darte las gracias por estos 13 años y por cómo nos has cuidado y querido. Arturo, Ana, Izan y tu compañera Ona te queremos con locura y siempre estarás en nuestro corazón. Te mando todo mi amor allá donde estés.