Hemos tenido la enorme suerte de poder despedirnos una ultima vez de ti en un tanatorio, compartir ese momento contigo y vivir una despedida como la que se tiene con cualquier ser querido cuando se marcha. No por querer humanizarte, sino porque el amor, el cariño y el vacío que dejas merecían una despedida a tu altura y equiparable a cualquier ser querido.
Ha sido un regalo poder decirte adiós, darte las gracias por todo lo vivido y acompañarte hasta el último momento Gracias por todo lo que nos has dado. Gracias por viajar desde tan lejos desde ves a saber donde para encontrarte con nosotros y convertirte en parte de nuestra familia. Gracias por cada momento compartido, por cada alegría y por cada recuerdo que nos dejas.
Y gracias también a tu padre por la locura que cometió al decidir ir a por ti sin tener ni mayor idea su locura, junto a mi locura de no hacerle ninguna pregunta, a coger el coche e ir a conocerte sin pensarlo dos veces.
Sin saberlo, aquel día íbamos a encontrar a uno de los compañeros más especiales de nuestra vida. Nuestro niño..
Te has ido demasiado pronto y eso duele. Nos habrían gustado muchos más años a tu lado. Pero por encima de todo queda la suerte inmensa de haberte conocido, de haberte querido y de haber sido queridos por ti.
Te quiero mucho, Daron. Gracias por todo. Nunca dejarás de formar parte de nosotros. Ahora podrás acompañarnos siempre que tú decidas.