Mi pequeño terremoto, te acogí cuando nunca te quisieron, te amé y tú nunca me has dejado de lado y 10 años después te tuve que despedir. Eras un pequeño terremoto lleno de sorpresas y amor; ahora estás junto a la Bulma. Para mí fuiste un pequeño pero gran capítulo de mi vida, pero yo fui toda tu vida. Te echaré mucho de menos, tanto a ti como a la Bulma; ahora estarás ahí arriba jugando y ladrándole a todo.Siempre estarás dentro de mi corazón y mis pensamientos.
Descansa en paz mi pequeño torbellino alemán. Te quiero mucho, KIVA.