Conan, la luz de nuestra familia, alegría infinita, nos has enseñado lo que quiere decir el amor en mayúsculas, la lealtad desinteresada. Tan pequeñito fisicamente, tan inteligente, tan fuerte de espíritu y grande de corazón. Te has querido ir con tu amado compañero Duque solo seis meses después de partida, como solo tu podrías hacerlo: sin ruido, discretamente, sin tristes despedidas. En nuestro día a día te echamos demasiado en falta, tu alegría, tus trastadas, lo que nos hacías reír. Poco a poco estamos aceptando tu ausencia física pero NUNCA NUNCA dejarás de estar presente en nuestros corazones. Te queremos hasta el infinito CONAN.