Casi once años a mi lado. Casi once años siendo mi sombra, mi compañía y mi pequeño gran amor.
Hoy me toca despedirme de ti, y todavía no sé cómo hacerlo, porque tú nunca fuiste simplemente una mascota. Fuiste familia.
Fuiste mi compañero de vida, el más fiel, el más leal. Estuviste conmigo prácticamente las 24 horas del día, compartiendo cada momento, cada rutina, cada alegría y también cada tristeza.
Eras único. Seguro de ti mismo, chulillo, con ese carácter tan tuyo… y sí, eras un poco rancio, pero eras nuestro rancio. ♡ Vivías para comer y nos regalaste tantos momentos que ahora se convierten en recuerdos que guardaré para siempre.
Tu ausencia deja un vacío enorme, de esos que no se pueden explicar con palabras.
Cuando Mili se marchó, una parte de ti se fue con ella. Y hoy quiero pensar que, después de tanto tiempo, por fin os habéis vuelto a encontrar. Que ella estaba esperándote y que ahora volvéis a ser, una vez más, compañeros de vida.
Mis dos pequeños, juntos de nuevo. ♡
Gracias, Pakito, por casi once años de amor incondicional. Gracias por tu fidelidad, por tu compañía y por estar siempre a mi lado.
Gracias por elegirme para compartir tu vida.
Te llevaré conmigo todos los días que me queden, porque hay amores que ni siquiera la muerte puede llevarse.
Descansa, mi nene. Corre libre. Come todo lo que quieras.
Y cuando encuentres a Mili, dile que nunca dejamos de quererla.
Te quiero hoy, te querré siempre y te echaré de menos toda mi vida.
Mi Pakito. Mi nene. Mi compañero devida. Mi gordo . Mi pequeño gran amor.