Damos gracias a la vida por haber tenido la suerte de encontrarte. Hemos sido más que amigos, familia, cómplices, y nos une una lazo tan fuerte que jamás podrá romperse. Has estado conmigo en los mejores y peores momentos de mi vida y has sido tú el que siempre me ha dado fuerza para seguir. Ahora ya no estás, pero sigo viéndote cada día, te veo en el sofá, tumbado al sol en la terraza, caminando por casa… Te veo mirándome con esos ojos tan preciosos, de esa forma en la que tú solo sabes mirar. Siento que una parte de mí se ha ido contigo, pero sé que ahora descansas, que estás tranquilo y que nos cuidas cada día. Hemos sido inseparables durante 14 años y no concibo vivir sin ti, pero voy a ser fuerte porque así lo querrías, ya que te ponías muy triste cuando me veías llorar. Neo, gracias por cruzarte en mi camino, gracias por ser tan bueno y tan humilde y sobretodo gracias por tanto amor incondicional y por quererme tanto. Sé que nos volveremos a ver algún día, mientras tanto te recordaremos todos los días y siempre vivirás en nosotros. Las tatas Nana y Bubi te echan mucho de menos. Te queremos con locura, para siempre.